RECORDATORIO:
Ecología y Conciencia
ADOPCIONES
Agenda Activista
Ayuda y Voluntarios
Acceso
| La historia de Viejo: un perrito quemado |
|
|
|
| Biblioteca - Videos, Presentaciones e Imagenes para Activismo |
| Escrito por Yolanda Escajeda |
| Viernes, 19 de Junio de 2009 12:14 |
|
Gómez Palacio, Dgo. 7 de junio 2009 Cuando lo bajaron Belem y Yolanda del carro se quedó ahí en el piso, yo le hablaba para que entrara en la casa pero era tanta su debilidad que no lograba ponerse en pie. Lo cargué y en ese momento supe cuánta crueldad había recibido. Un perrito totalmente quemado, cruza de cocker, tal vez un poco más alto, tenía unos cuantos pelos color negro, heridas en todo su cuerpo, su piel delgada como papel de china y unas uñas muy largas que hacían notar que en mucho tiempo no había recibido la atención de un humano. Entré en la casa con él y en la luz pude ver su mirada, en esos ojos negros había tanta ternura y a pesar de haber recibido tanto maltrato volvía a confiar en la impredecible especie humana, acaricié su carita y respondió moviendo lentamente la cola, sabía que por fin se encontraba a salvo. En los siguientes días conocí en él sus ganas de vivir, yo le acercaba su plato con comida y masticaba mientras pedazos de croquetas caían de su hocico, él volteaba hacia mí como diciendo “¡Hey! No es mi culpa! El fuego también deshizo mis labios”, después de comer me dejaba limpiar sus heridas y luego hacía un gran esfuerzo por levantarse, poco a poco lo estaba logrando. El invierno fue una temporada difícil, su piel tan delgada y la falta de pelaje hacían que el frío lo cubriera fácilmente, dormía adentro de casa, en su colchoneta, yo lo envolvía bien en su cobertor y a la mañana siguiente despertaba igual, como yo lo había dejado. En las noches más frías en las que necesitaba pastillas para evitar el dolor yo lo acariciaba mientras le prometía que pronto llegaría la primavera, afortunadamente aquí el invierno es muy corto y eso pasó rápido. Este año recuperó parte de su pelaje, excepto por su cara y unos cuantos pelos en la cabeza nadie podría pensar que se trataba del mismo “mandrilillo flaco” que llegó hace un tiempo. Últimamente, cada vez que yo salía al patio, parecía un cachorro saltando y moviendo efusivamente la cola. Hoy “Viejo” ya no despertó, mi mamá lo encontró así, sin vida, ella me avisó, fue duro verlo ahí acostado, “Blondie” sentada a su lado, “Tonca” al verme lo movió con su pata, parecía que le decía: “Hey! Ahí está! ¿Que ya no vas a saltar?”. Mi mamá me ayudó a levantarlo y me lo llevé, ahí iba “Viejo” en el asiento de mi carro, parecía más chiquito dentro de esa bolsa negra, y mientras me dirigía a dejar su cuerpo al crematorio, alcancé a escuchar un fragmento de esa canción “Yo me voy pero mi corazón se queda contigo”, decidí creer que “Viejo” se las ingenió para hacérmelo saber. No puedo evitarlo, las lágrimas no dejan de correr por mi cara, siento en el pecho la tristeza y algo muy grande parece alojarse en mi garganta. Ayer limpié por última vez su cara, mientras me alejaba algo me hizo voltear y ahí estaba viéndome, con sus dientes de fuera simulando una sonrisa y moviendo fuertemente su cola, se estaba despidiendo, lo sabía él, y de haberlo sabido yo me hubiera quedado a su lado toda la noche. Todavía no puedo llegar a casa, estoy en este lugar tranquilo donde un día soñé tener un refugio para perros como él, si más personas vieran lo que solo pocos hemos logrado descubrir en ellos, o si al menos quisieran contribuir para aliviarles el dolor, el sufrimiento que otros “humanos” les han causado…aquí está este terreno, exactamente igual que hace mucho tiempo, los recursos son muy pocos…pienso en cuántos “Viejos” hay en las calles ahora, me duele saber que muy pocos encontrarán quién alivie sus heridas y otros tantos recibirán más golpes y desaires, lastimando aún más su cuerpo ya cansado y dejando sus corazones más adoloridos. Espero que llegue el día que encontremos en la mirada humana la nobleza que hay en los ojos de un perro, porque solo entonces podremos afirmar que los humanos somos una especie civilizada. Gracias “Viejo”, por dejar tu corazón conmigo, un abrazo fuerte, nos encontraremos después. Ancire.
P.D.: Quise avisarles, pero decir solamente: “Viejo murió” me parecía muy poco. FUENTE DE ENVIO: POR ELLOS. APASDEM |



